Amber era la perfección hecha mujer, todo de ella era belleza, todo de ella era despampanante, y lo sabía, porque, al ponerse el vestido color plata, todo brillante que se había puesto ese día para la inauguración de la casa de moda que era de su madre, se veía exquisita, su barriga de pocos meses la hacía lucir sexi, sumándole a eso sus hermosos cabellos, y sus ojos claros que hacía contraste con su rostro.
Maquilló su cara delicadamente y tomó el bolso de mano para bajar las escaleras. Álvaro