Andrea peló los ojos, asustado cuando disparó en la pierna de Alek.
—¡No quise! —exclamó intentando ayudarlo.
Alek se quedó inmóvil, tomando con fuerza el lugar donde la bala había perforado su pierna.
Andrea de verdad quería ayudarlo, pero una Amber que había comenzado a botar espuma por la boca llamó su atención instantáneamente.
Laureti se alejó de Alek enseguida y tomó a la pelirroja entre sus brazos. Estaba fría como un hielo, y seguramente si no la llevaba a urgencias, algo muy grave l