19: Engaño.
Parado en la puerta, él no pudo evitar cerrar sus ojos. Luego de hacer el amor una vez más, ella le había implorado que se fuera, entre esfuerzos, él había tenido que vestirse, pero la voluntad de irse no llegaba a él: quería permanecer con ella para siempre, allí, en cualquier otro lugar, en donde fuera, solo quería que ambos pudieran estar juntos, solo quería ir a una realidad ajena a aquella, en la que por obligación familiar se casaría con alguien a quien le era imposible amar.
—Lo lamento