Capítulo 57.
Me quedo helada cuando siento el dolor en mi rostro, ¿Mi madre acaba de abofetearme? ¿En verdad?
Creo que mi madre nunca me había golpeado antes, ni cuando era pequeña y hacia un berrinche, o cuando traía malas calificaciones de la escuela, mi madre siempre creyó en la “crianza respetuosa”, así que jamás tocó un solo pelo de mis hermanos o míos en la vida…
—Mamá… —digo llorosa, sujetando mi rostro con una mano adolorida.
—Lárgate, una mujerzuela como tú no entrará en mi casa —responde ella fría