Edward estaba en su habitación cuando su madre le llamó. Sinceramente, no quería tener que contestar, y no lo hizo.
- Finalmente contestó. - Se rio. - Necesito que vengas a casa, ¡tengo noticias! Estoy eufórico y tengo que darte la noticia: tu hermano también está aquí.
Era la décima llamada cuando Edward por fin cedió y descolgó. Su madre sonaba emocionada, lo que le hizo sentirse un poco extraño.
- No estoy de humor para salir de casa. - Puso los ojos en blanco y soltó un largo suspiro-. Ni s