- ¿Te encuentras bien? - preguntó Edward, mirando a Rebecca, que estaba distraída mirando el paisaje por la ventanilla del coche.
- ¿Eh? Sí, estoy bien. - Sonrió y le puso la mano en el muslo, dándole un suave apretón-. - Es que me preocupa todo esto. - Al oír a Edward resoplar, una pequeña risita escapó de los labios de la rubia. - Es inevitable, tenemos muchas diferencias, ya sea de edad o de clase social, y aún hay algo que no estoy dispuesta a decirte... Está tu mamá y todo lo demás, tenemo