- Becca. - dijo Edward en voz baja cuando vio a la secretaria salir de su despacho. - Tenemos que hablar.
Rebecca frunció el ceño, pero no lo negó. Al fin y al cabo, necesitaban establecer algunos límites y también hablar sobre lo ocurrido en la empresa de la señora GreenWood, era más fácil fingir que no ocurría nada extraño y afrontar estas cosas de forma adulta. Así que se limitó a seguirle dentro y a sentarse en el sofá del despacho, esperando a que empezara la conversación.
- Por favor, E