GABRIELA
—No puede ser tan malo, vamos Gabriela en algún momento sabías que no ibas a trabajar en esa empresa para siempre, solo me adelante a lo que iba a pasar, todo va a pasar, yo voy a estar bien.
Me digo a mi misma cargando la caja donde están mis cosas y bajando del taxi para entrar a mi departamento donde dejó todo y me desinfló en la sala preguntándome quién soy y a dónde voy.
El miedo, la rabia y la decepción que tengo conmigo misma es una espina clavada en mi pecho que se asemeja m