Minutos después, en los que los segundos han pasado lentos, la mirada de Susana me escruta lentamente, y espera una respuesta, que no ha obtenido a su pregunta. El gesto que ha tenido Nacho me hace torcer la boca en una mueca de disgusto. A lo mejor a otra mujer le halagaría, pero a mí su dinero actual no me importa lo más mínimo.
Nunca olvidaré cómo empezamos. Sus esfuerzos por pagarse los estudios, en los que hincaba los codos para conseguir una beca. No lo tuvo fácil, contaba el poco dinero