Capitulo 39. Propuesta.
Las horas pasaron con lentitud. Afuera, el viento comenzaba a soplar con más fuerza, como si la tormenta que Susie había intuido estuviera cada vez más cerca. La nieve arremolinada golpeaba las ventanas, y la luz en la habitación parecía vacilar con cada ráfaga de viento.
Finalmente, el reloj en la sala comenzó a sonar, marcando las once. Cada campanada resonaba en su pecho, como si fuera el anuncio de un destino inevitable. Se levantó de un salto, con el mensaje de Kenneth aún en la mano, y se