Punto de vista de Serene
—Por eso estoy aquí —dijo Soren, con expresión sombría.
Ella supo al instante que eran malas noticias.
Apretó con fuerza la silla de montar, con la voz ronca.
—¿Qué quieres decir? —preguntó con cuidado, casi como si temiera oír su respuesta.
Soren no respondió de inmediato.
Su silencio decía demasiado y aceleró el corazón de Serene.
—Soren —insistió, girándose ligeramente para mirarlo a pesar del dolor que le causaba—. ¿Qué pasó?
Apretó la mandíbula.
Por un momento, pen