La mañana llegó bruscamente.La brillante luz del sol se filtraba a través de las altas ventanas del dormitorio, cayendo directamente sobre el rostro de Serena.Finalmente se despertó con un leve gemido, apartándose instintivamente de la luz.Por un frágil y dichoso instante, olvidó dónde estaba.Pensó que tal vez estaba en casa, todavía Serena, todavía con su padre...Entonces, al girarse, un dolor sordo pero agudo le recorrió las costillas, casi como una llamada de atención.¡El incidente de ayer!La Academia... el dormitorio... Damien.Abrió los ojos de golpe.La habitación estaba en silencio.Un silencio apacible, algo que no había sentido desde que llegó.Damien ya se había levantado y había salido adonde necesitaba estar.Con cuidado, inhaló, dejando que el aire le inundara los pulmones.No había ningún aroma femenino repentino, ningún cambio en su figura ni rastro de pechos. Una pequeña oleada de alivio la invadió.Se incorporó lentamente, observando su cuerpo de cerca.El hech
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