Narrado por Anya
Desperté con un dolor punzante en la cabeza y una sensación de frío que calaba hasta los huesos. Mis muñecas estaban atadas por grilletes de hierro, y una cadena pesada me mantenía anclada a la pared de piedra húmeda. La oscuridad era casi total, interrumpida solo por el tenue resplandor de antorchas lejanas que proyectaban sombras danzantes en las paredes mohosas.
Intenté recordar cómo había llegado aquí. Fragmentos de memoria se arremolinaban en mi mente: la cabaña, Aiden, la