Narrado por Anya
El viento helado cortaba mi piel mientras nos adentrábamos en el bosque que marcaba los límites de Silver Creek. Las ramas desnudas crujían bajo nuestros pies, y el olor a magia antigua impregnaba el aire. Aiden caminaba a mi lado, su mirada fija hacia adelante, su mandíbula tensa. Había aprendido a interpretar esos gestos: estaba frustrado, no por mí, sino por la incertidumbre que nos envolvía.
Sabíamos que Derek y la bruja no darían tregua. Su ataque no había sido un intento