Mundo ficciónIniciar sesiónEl color carmesí de los números del temporizador reflejaba destellos rojizos sobre el rostro pálido de Sofía.
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La cabaña, su santuario de paz, seguía ardiendo en la esquina superior de la pantalla. El fuego devoraba la madera que Elliot había lijado con tanta paciencia, las vigas que habían levantado juntos mientras se prometí







