Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio de la medianoche en la mansión Van Camp era una farsa. Detrás del crujido de la madera antigua y el azote constante de la lluvia contra los ventanales, Sofía podía escuchar el latido de su propio corazón, acelerado y errático.
Se había quitado el vestido verde esmeralda y ahora vestía una playera de algodón holgada de Elliot que se había llevado del piso







