Apenas llegué al hospital pedí hablar con el médico que estaba tratando a Hana-Rhee, lo que me dijo Soo-min sobre un posible tumor me devastó. No podía perderla ahora que la había recuperado, mi corazón no iba a resistir llorar otra vez por su muerte.
Ni ella ni yo merecíamos tanto sufrimiento, a pesar de sus errores era una buena mujer, todo el sacrificio que había hecho por mantener a nuestro hijo a su lado debía tener su recompensa, no me resignaba a perderla de nuevo.
El médico me explicó q