Cuando escuché que la señora Suni-Kim decía que el jardinero y su esposa no se habían presentado a trabajar y que los habían buscado por toda la propiedad no pude evitar salir de la ducha para saber qué estaba pasando.
Tuve que contenerme para no salir en ese momento a buscarlos personalmente. No podía permitir que Eun-Ji se fuera de mi vida, no sin antes comprobar que el hijo que estaba esperando no era mío.
Odiaba reconocerlo, pero esa mujer me importaba más de lo que alguna vez me importaría