64. Tú o ella.
Natan se planta frente a mí, su forma de lobo irradiando un poder que no había visto antes. Su pelaje negro se eriza bajo la luna llena, su hocico arrugado en una mueca de desprecio. A su alrededor, la manada espera, expectante. Algunos tienen los ojos clavados en mí, otros en Rita. Y yo sé lo que están pensando.
No es solo un sacrificio. Es una advertencia.
Mi respiración es un gruñido bajo en mi garganta. Estoy herido, agotado, pero no voy a darles el placer de verme caer sin pelear. Natan qu