Emma regresó a su oficina donde había dejado a Mario esperándola. Intentó poner buena cara mientras se acercaba a tomar de nuevo el asiento detrás de su escritorio.
―¿Por dónde íbamos? ―preguntó mirando los documentos que tenían sobre la mesa.
―La estaba mostrando el balance de los…―Mario se detuvo un rato mientras se fijaba en ella―¿se encuentra bien? ―Emma lo miró.
―¿Yo? Sí…claro, ¿por qué? ¿Me veo mal?
―Oh, no, en absoluto. Es que parece que…
―Mario, estoy bien, de veras. sigamos, por favor.