Luna
Un mes. Ya había pasado un mes desde que mi tienda entró en obra. Y hasta ahora las cosas iban rápido, como yo quería. Logré reunir un buen equipo, unos albañiles recomendados por mi abuelo, y todos los días iba allí para supervisar. Cada pared levantada era una victoria mía. Un sueño tomando forma.
Pero en ese mismo mes… el Diablo estaba diferente. Medio ausente. Demasiado desaparecido para alguien que antes no podía pasar dos días sin verme. Nos veíamos, claro, pero era todo más frío. Má