CAPITULO 20
—Pero es lo que deseo yo, Eros. Por favor —suplicó Bianca, su voz temblando ligeramente mientras sus ojos grises me miraban con una vulnerabilidad que me desarmó por completo—. Apenas hoy me dieron buenas noticias del embarazo en ese ultrasonido, apenas hoy vi su pequeño corazón latir fuerte en la pantalla. Prefiero no arriesgarme por un capricho social y esperar un poco más, al menos hasta que pueda permanecer de pie por una hora entera frente al altar sin pensar que podría tener algún inconven