CAPITULO 21
Tenía demasiado tiempo esperando a que ella llegara. Una hora entera de un silencio sepulcral, solo roto por el viento que agitaba las decoraciones florales y el incesante cuchicheo de los invitados. Bianca estaba genuinamente emocionada anoche cuando hablamos de la boda; vi el brillo en sus ojos, esa mezcla de terror y esperanza que me hacía querer protegerla de todo el mundo. Quería casarse conmigo, lo sabía por la forma en que su mano tembló cuando nos despedimos, así que no entiendo por qué