Como le prometí a Martín, comencé a ir a terapia cada semana. Las primeras citas eran bastante dolorosas para mí y siempre salía con los ojos inflamados, pero con el paso del tiempo, ese peso que cargaba se fue desapareciendo.
Hoy cumplo dos meses de estar en terapia. No puedo decir que estoy cien por ciento curada, pero tengo una gran mejoría. Lo único que ahora me tiene preocupada es que durante todo este tiempo no hemos tenido noticias de Celeste.
—Hola, amiga, ¿qué haces?
—Amiga, estoy termi