Despierto tratando de imaginar que todo fue un sueño, pero al ver que estoy en la casa de Salvatore me doy cuenta de que fue verdad. Martín, el hombre que más de una vez me había dicho que me amaría toda la vida, me había traicionado cuando me dijo millones de veces que no tenía nada con esa mujer. ¡Qué estúpida fui!
- Veo que ya estás despierta -Salvatore entra con una bandeja llena de comida, pero lo último que yo quiero es comer.
- Salvatore, eres muy formal, pero no deseo comer.
- Vamos, Lis