MAYLA
El dolor palpitaba en todo mi cuerpo mientras corría por el bosque, saltando por encima de tocones y arroyos, perdiendo pie de vez en cuando y aterrizando en el suelo, con hojas y ramas pegadas a mi pelo empapado.
Jadeé con fuerza, doblé la esquina lo más rápido que pude y seguí intentando transformarme en lobo, pero fracasé estrepitosamente. Grité de frustración contra mí misma, moviendo frenéticamente la cabeza de un lado a otro, intentando distinguir formas o sombras de mi perseguidor.