MAYLA
Empujando el conjunto de cajones multicolores cerrados delante de mí, me levanté, aplaudiendo.
—Aquí tenéis, un juego nuevo para que guardéis vuestro trabajo.
—Mayla , ¿el mío puede ser el rojo? Es mi color favorito—, me suplicó Louis, tirando de mi rebeca, sonriéndome, con sus mejillas regordetas haciéndome reír.
—Puedes elegir el que quieras, Louis—, le dije, revolviéndole su espesa melena rubia. —Incluso podríamos decorarlo con pegatinas, si quieres.
Asintió entusiasmado, chillando de