Mundo de ficçãoIniciar sessão— No puedo creerlo, ese hombre parecía dispuesto a empotrarte contra ese muro. Ya me hubiese encantado a mí estar en tu lugar —
Nos dirigimos a mi casa a pesar de que no estoy segura de que esté tomando la decisión adecuada.
Rommel no ha dejado de hablar sobre Ónix, quien se alejó del lugar en el momento en el que Loretta y Rommel empezaron a gritar mi nombre desde la avenida, advirtiéndome antes de partir, que debíamos vernos en la casa de Lorenzo en dos horas.







