8. ESTÁ VIVA
ALESSANDRO:
Cuando Matías bajó la mirada y me entregó el aparato, sentí como si me volviera el alma al cuerpo. ¡Mi hija estaba viva! ¡Viva! Clavé la vista en Lilian, que venía corriendo hacia mí, y entre lágrimas, se abrazó de Kenet. Ese muchacho... tan ligado a su madre como Alessia a mí. Adora a su mamá, aunque me odie un poco cuando la regaño, y eso me hace gracia. También adora a su hermana. Si fueran gemelos, no podrían ser más unidos. Y sé, como sé que el cielo es azul, que ahora mismo es