Mundo ficciónIniciar sesiónALESSANDRO:
Humberto no dijo nada, solo me observó. Confiaba en él, había estado conmigo desde jóvenes. Sabía que sonaba igual que cuando mataron a mi esposa e hijo, o cuando Lilian me abandonó. Mi voz estaba rajada, como si estuviera aguantándome para no llorar. No me dijo nada, me conocía. En esos momentos supo que yo, el Capo di tutti i capi, estaba aterrado, pensando que perdí a mi hija o que la agarraron mis enemigos.







