Mundo de ficçãoIniciar sessãoALESSIA:
Evité responder a Filomena mientras seguíamos avanzando por el camino rural. Era angosto, de piedras, rodeado de una exuberante vegetación. Ella no insistió, siguió caminando a mi lado.
—¿Dónde estamos? —pregunté queriendo saber a dónde me había enviado mi padre.—En Sutera. Bueno, el pueblito es Sutera, que es para donde nos dirigimos ahora. Nosotros vivimos en el monte San Pauli






