38. NIDO DE DRAGONES

ALESSIA:

En la noche, desde mi pequeña habitación, volví a escuchar a la tía, Ray y a mi ahora padre Franco conversando. No sabía si sería capaz de llamarlo como me pidió. Bueno, a lo mejor lograba decirle padre, no papá. Tenía que seguir con esa aventura hasta que se resolviera todo. Le diría padre, sí, eso haría. No era tan personal de esa manera. Papá era papá. Solo a él lo llama

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