Capítulo Treintaiún

Sentí como sus manos empezaron a rozarme los pezones, poniéndolos aún más duros de lo que ya estaban. Los retorcía y los halaba, haciéndome gritar de placer.

– Azucena… – repetía él, cada vez que mi cuerpo se estremecía en sus manos.

Sentía sus pesados pasos alrededor, rozándome de vez en cuando con alguna tela o así se sentía. La sola idea de que me volviera a tocar me volvía loca, toda la expectativa de qué será lo que sigue, cómo se mueve a mi alrededor era inquietante y de c
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP