Mundo ficciónIniciar sesiónSentí como sus manos empezaron a rozarme los pezones, poniéndolos aún más duros de lo que ya estaban. Los retorcía y los halaba, haciéndome gritar de placer.
– Azucena… – repetía él, cada vez que mi cuerpo se estremecía en sus manos.Sentía sus pesados pasos alrededor, rozándome de vez en cuando con alguna tela o así se sentía. La sola idea de que me volviera a tocar me volvía loca, toda la expectativa de qué será lo que sigue, cómo se mueve a mi alrededor era inquietante y de c






