Fabrizio
Parecía que habían pasado muchas horas desde mi terrible despedida con el rey, y ya extrañaba el castillo. Quizás no suene lógico extrañar un montón de piedras, pero un lugar que había conocido tan bien y había sido mi hogar por tanto tiempo. Pero la realidad era que me preocupaba la gente que estaba allí: mis amigos, mi familia. Gente que me había salvado y ayudado.
Descubrí rápido cuanto me afectaba estar solo. Hacía tanto tiempo que no lo estaba. Los lobos siempre andan juntos; es