Celeste
Desde ese momento, las cosas fueron diferentes. No creía que debieran pasar cosas malas para que cayéramos en conciencia de nuestros propios actos. Pero a veces la realidad nos da un golpe para despertar.
—No sé cómo o por qué, pero las cosas están mejorando. Lo que necesites, humana, solo pídelo— me dijo Amelia, sonriente, y me di cuenta de que no era solo por pedido del Rey, sino que lo hacía por iniciativa propia.
En la cocina me aceptaron si quería ayudar, y me gustaba porque neces