Celeste
Cuando me despierto, me doy cuenta de que he dormido plácidamente. Desde que llegué a este castillo, y luego de haber superado el miedo y la incertidumbre, me he encontrado completamente descansada. Pensar que la manada me iba a echar o que mi tío quería casarme con un vampiro tenebroso, ya no me atormentaba.
Pero cuando me doy cuenta de dónde estoy, me levanto de un salto. ¡Me había quedado dormida en la cama del mismísimo rey! No podía creerlo y recuerdo lo que había pasado: el beso,