Celeste
El mundo fue líquido por un buen tiempo, aunque yo ya lo había olvidado. Aunque, muy dentro de mí, todo lo que había pasado y lo que yo había experimentado seguía de alguna u otra manera. Cuando me desperté, estaba seca, envuelta, y sabía perfectamente con quién me encontraba. Ese aroma, esa sensación de seguridad y felicidad solo podían significar una cosa.
—Mi rey… —susurré, encantada, y recordé cuánto lo había extrañado.
Recordaba haberlo visto antes de destruir a Valerius, antes de