Celeste
—Tienes que hacer todo por cuidarlo, para que se recupere rápidamente. Ya en otra ocasión estuvo herido... y fue un caos. Te lo pido, Celeste —me había rogado Fabrizio.
El rey había salido rápidamente de la habitación y yo volví a mi trabajo en la cocina, pero cuando se hizo tarde, regresé a sus recámaras. La guerrera con el parche en el ojo me vigilaba, pero no dijo nada cuando entré para esperarlo adentro.
Su habitación era hermosa, había plantas, objetos antiguos, fotos viejas. Su co