Teodora estaba acostada en el sofá, frente al televisor. Mientras tanto, la criada Abilawa estaba con la cabeza gacha limpiando las ventanas.
Ella iba caminando con entusiasmo cuando Teodora la provocó diciendo:
-Mira lo que está haciendo.
Abilawa escuchó bien, pero fingió estarlo, porque sabía que aún tenía la culpa ante los ojos de todos.
-Mira qué pelo tan desordenado tiene, parece una loca.
Sin embargo, Abilawa, para evitar lo peor, continuó su entrevista.
—Mira a esta pobre niña huérfana —