Capitulo 40.
Capítulo 40.
La luz del atardecer se filtraba a través de las ventanas del castillo, creando un ambiente cálido y acogedor.
Ada sentada sobre la cama y perdida en sus pensamientos no escuchó cuando tocaron a la puerta. Tres golpes hicieron falta para que Ada diera la orden de entrar.
Tras la puerta una pequeña mujer la miraba con curiosidad.
—¿Qué se le ofrece señora? Preguntó Ada con cierta incomodidad, sintiendo como esa mujer analizaba cada parte de su cuerpo.
—El señor Iván ha dado ó