Capitulo 7
Una marca dolorosa
El amanecer llegó demasiado rápido. Maya no había dormido lo suficiente. Se quedó sentada en la cama, abrazando sus rodillas, mirando cómo la luz gris filtraba lentamente por la ventana. En algún momento escuchó pasos. Sabía que era la hora.
Erick apareció en la puerta, serio, silencioso. No dijo nada. Solo asintió con la cabeza. Ella lo siguió.
Caminaron por un pasillo estrecho, distinto a los anteriores. Este bajaba ligeramente, adentrándose en lo más profundo de