Mundo ficciónIniciar sesiónEva.
–¿Por qué no dijiste nada? – gruñe.
–¿Qué podia decir? Creo que después de lo que pasó anoche tampoco tengo demasiado derecho a opinar.
–Tu nunca tienes nada para decir cuando se trata de Campbell.
–SI te refieres al ministro, entonces sí, tienes toda la razón – chasqueo la lengua – no quieras armar una tragedia de un vaso de agua, Aaron,







