Capítulo 37.

Eva.

La punzada de dolor se hace más fuerte, me llevo una mano al lado y veo los dedos manchados de sangre, ¡Joder! Me he herido y esta vez parece serio. Intento caminar, pero me cuesta demasiado incluso respirar, creo que la adrenalina que había estado sintiendo no me había dejado concentrarme en el dolor.

–Vamos te cargaré hasta el helicóptero, deben estar esperándonos – él intenta acercarse a

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