32. Lo significas todo para mi
Analía
Eran pasadas las seis de la tarde.
Estaba sentada frente al tocador cuando advertí el rumor de sus pasos, un instante después, me topé con la intensidad de su mirada.
Exhalé.
Mauro no necesitaba hacer demasiado para conseguir la respiración se me quedara atascada en la garganta, su sola presencia lo eclipsaba todo.
No había sido silencioso al entrar, al contrario, quería que notara esa terrible sexualidad que emanaba su cuerpo bajo el marco de la puerta. Deslicé la mirada por su cintura,