Capítulo 8. Te necesito ahora
Isaac
Dejo a Victoria en su habitación y voy a la mía. Intento relajarme y dormir un poco, pero la incomodidad en mi pecho me lo impide. Salgo a la pequeña terraza a tomar aire y la oscuridad de la madrugada en su hora más densa me hace apreciar con mayor facilidad las estrellas en el cielo. Esta noche no hay luna.
Mis manos se aferran al barandal con fuerza, el malestar regresa con una punzada que sacude mi cabeza y me hace temblar el cuerpo. No sé cuánto tiempo podré soportar esto, pero a vec