POV ASTRA
La penumbra de la habitación apenas se veía interrumpida por la luz plateada de la luna que se filtraba entre las cortinas de seda.
Al entrar, el aire se sentía denso, cargado de una electricidad que hizo que los vellos de mi nuca se erizaran. Y allí estaba él. Albert.
Estaba tendido en mi cama, el escenario de mis sueños más prohibidos y mis soledades más amargas.
Se cubría apenas con una sábana blanca que contrastaba violentamente con el tono bronceado de su piel, dejando una de sus