POV Serafina.
Abrí los ojos lentamente, parpadeando varias veces, como si pudiera despertar de un mal sueño.
Por un instante, el mundo se veía difuso, borroso; los sonidos eran ecos extraños, y un olor a polvo y humedad llenaba mis sentidos.
No sabía dónde estaba, y un escalofrío recorrió mi espalda cuando la realidad empezó a asentarse: estaba atada. Mis manos y pies inmóviles, mi cuerpo atrapado, y mi garganta… oh, mi garganta estaba sellada por la cinta adhesiva.
Quise gritar, pero no salió n