POV Akron
Sentí un miedo brutal, de esos que no avisan y se clavan directo en el pecho. Un miedo rotundo, absoluto.
Por un segundo pensé que ahí terminaba todo, que el destino se burlaba de mí otra vez, que iba a perderla justo cuando al fin la tenía. El aire se me quedó atrapado en los pulmones y el corazón me golpeó con violencia, como si quisiera huir antes que yo.
Entonces, Emma sonrió.
Una sonrisa inesperada, firme, casi desafiante.
—¿Es una maldita broma? —dijo, con una calma que contrastaba con el caos que yo sentía por dentro—. Ya déjanos en paz. ¿Por qué actúas así cuando tu novia está enferma?
Luego giró el rostro hacia mí, buscando refugio en mis ojos.
—Querido, tu primo está haciéndome sentir mal.
Lo miré. A Adrián. Lo miré con odio, con rabia contenida, con una furia vieja que llevaba años fermentándose dentro de mí.
Todo lo que callé, todo lo que soporté, todo lo que perdí… estaba frente a mí, con su rostro.
—Ya basta —le dije, dando un paso al frente—. Estás asustando a