POV Akron
Sentí un miedo brutal, de esos que no avisan y se clavan directo en el pecho. Un miedo rotundo, absoluto.
Por un segundo pensé que ahí terminaba todo, que el destino se burlaba de mí otra vez, que iba a perderla justo cuando al fin la tenía. El aire se me quedó atrapado en los pulmones y el corazón me golpeó con violencia, como si quisiera huir antes que yo.
Entonces, Emma sonrió.
Una sonrisa inesperada, firme, casi desafiante.
—¿Es una maldita broma? —dijo, con una calma que contrasta