POV Akron
Adrián quiso golpearme.
Lo vi venir incluso antes de que su cuerpo reaccionara. La rabia en sus ojos fue la primera señal: ese brillo oscuro, desesperado, que siempre aparecía cuando algo se le escapaba de las manos.
Luego su postura, echándose hacia adelante, los hombros tensos, la violencia torpe de alguien que siempre creyó que el mundo debía apartarse para dejarlo pasar.
No esperé. Lo empujé con fuerza antes de que pudiera tocarme. No iba a dejar que me pegara. Mucho menos él. No después de todo.
—¡Ya basta! —gritó, completamente fuera de sí.
Su voz retumbó en el lugar, estridente, cargada de histeria. Sonó igual que cuando éramos niños y armaba escándalos porque nadie le cumplía un capricho.
Siempre había sido así: gritar, romper, acusar, hasta que alguien cediera. Pero esta vez no había nadie dispuesto a hacerlo.
Lo miré con frialdad. Ya no sentía compasión.
Algo en mí se había roto definitivamente al verlo acercarse a Emma con esa mirada enferma, creyendo que todavía