Recobré el conocimiento de a poco, como si emergiera desde una oscuridad espesa que me tragaba por completo.
No supe cuántas horas, minutos o vidas habían pasado desde que perdí la conciencia.
Lo único que sentí al principio fue un peso en el pecho y un dolor punzante en la sien, como si mi alma estuviera peleando por regresar a mi cuerpo.
Abrí los ojos despacio y lo primero que vi fue una figura inmóvil, sentada a mi lado. Tardé un segundo en reconocerlo, pero cuando lo hice sentí que la sangre